viernes, 29 de febrero de 2008

Arquitectura[Santo Domingo]

Algunas veces se piensa que la arquitectura es el simple hecho de proyectar edificios, pero es más que eso, la arquitectura de una edificación forma parte de un conjunto, de un todo, al que denominamos ciudad, la ciudad debe de ser un reflejo del individuo que la habita, del lugar en la que está ubicada. Por lo tanto la arquitectura debe de responder a estos principios para así formar un todo habitable, amable con el usuario.
Al tratar de definir la arquitectura de una ciudad, se encierran un sin número de capítulos que han ido pasando a través del tiempo, que van desde factores sociales hasta económicos, desde creencias hasta el uso de nuevas tecnologías, hay que ser bastante sensibles a la hora de catalogar la arquitectura de un pueblo.
En santo domingo podemos notar el gran peso que tienen los factores socio económicos dentro de la arquitectura, por una parte, muchas veces lo que se encasilla como bueno y valido es lo externo, lo que viene de fuera, ignorando totalmente la identidad cultural que debe de tener una buena arquitectura, y con un temor increíble a “aplatanar” nuestro espacio nos encontramos con contenedores, que no aprovechan lo que tenemos, sino que lo rechazan. Esto forma parte de la educación que tiene el pueblo, de que como ciudad debemos de saber que lo bueno está entre nosotros, en que quienes saben cómo habitar son quienes habitan.
Desde este punto de vista podríamos notar que quienes dirigen la ciudad tienen en sus manos el poder de educar a su pueblo, primero respetándola, en calidad de ejemplo a seguir, y seguido dándole valor a su espacio público, siendo amables con el usuario se logra cierta armonía en la relación usuario- ciudad, que ayudaría a cambiar la actitud ante la dominicanidad.
La arquitectura de un pueblo debe reflejar su cultura, su clima, su identidad, la gente que la vive a diario, la gente que la hace ser arquitectura.
Tenemos capacidad y talento para formar una ciudad con identidad, con personalidad propia, debemos de empezar a valorar lo nuestro.

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